Extracto del Salmo 22
Yo soy como el arroyo que se escurre; todos mis huesos se han descoyuntado;
mi corazón se ha vuelto como cera, dentro mis entrañas se derriten.
Mi garganta está seca como teja, y al paladar mi lengua está pegada: ya están para echarme a la sepultura.
Como perros de presa me rodean, me acorrala una banda de malvados.
Han lastimado mis manos y mis pies.
Con tanto mirarme y observarme pudieron contar todos mis huesos.
Reparten entre sí mis vestiduras y mi túnica la tiran a la suerte.
Pero tú, Señor, no te quedes lejos; ¡fuerza mía, corre a socorrerme!
Libra tú de la espada mi alma, de las garras del can salva mi vida.
Sálvame de la boca del león, y de los cuernos del toro lo poco que soy.
Yo hablaré de tu Nombre a mis hermanos, te alabaré también en la asamblea.
Misioneros Claretianos de México
Con ocasión del Año Jubilar por el centenario de los Mártires de San Joaquín el S. Papa León XIV ha concedido la gracia de la:
Indulgencia Plenaria
La indulgencia plenaria es un regalo de la Iglesia Católica que remite completamente la pena temporal por los pecados ya perdonados, permitiendo al fiel acercarse más a Dios.
Los Fieles pueden obtenerla,
- Visitando las Iglesias y las Parroquias atendidas por Misioneros Claretianos en el país, México
- Participando en las peregrinaciones, actos litúrgicos y celebraciones jubilares con los Misioneros Claretianos,
- Realizando obras de misericordia y de caridad
Las Condiciones Espirituales son:
- Confesión Sacramental
- Misa y Comunión Eucarística
- Orar por las Intenciones del Santo Padre
- Padre Nuestro, Ave María y Gloria al Padre
Esta gracia es en favor de:
Esta Indulgencia plenaria es aplicable para cada uno, de forma individual, y podemos pedirla por nuestros familiares y amigos difuntos.
Pero, ¿qué es una indulgencia?
En términos simples, es una forma de remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados ya perdonados por la Iglesia en el Sacramento de la Reconciliación. En otras palabras, es como una limpieza espiritual “profunda” que ayuda a purificarnos y a acercarnos más a Dios.
Y, ¿qué significa "plenaria"?
Fundamentalmente, indica que la indulgencia es completa, total. Es como si estuvieras comenzando tu vida de “cero”, con un corazón limpio y radiante porque tienes la intención de “centrar” tu vida en Dios. ¡Impresionante!
Ahora, ¿cómo se obtiene una indulgencia plenaria?
Bueno, no te preocupes, ¡no es tan complicado como parece! Primero, debes tener la intención de obtener la indulgencia, lo cual significa que realmente deseas acercarte a Dios y renovar tu vida. La actitud es clave, amigo mío.
Segundo, necesitas hacer una obra específica que esté vinculada con la concesión de la indulgencia. Estas obras pueden variar, pero generalmente incluye rezar oraciones, participar en una peregrinación a un santuario designado durante un año jubilar.
Tercero, debes cumplir con ciertas "condiciones sacramentales": Estar en estado de gracia (confesarte), recibir la Sagrada Comunión y hacer la oración por los Mártires de San Joaquín.
Estas condiciones son importantes porque garantizan que estás abierto a la gracia de Dios y a su misericordia. Por último, y no menos importante, ¡debes rezar por las intenciones del Papa! Esto es necesario, porque al hacerlo, nos unimos a toda la Iglesia en su trabajo y misión en el mundo, y eso es algo muy significativo. ¡Y eso es todo!
Recuerda que las indulgencias no son una especie de "pase libre" para el pecado. No puedes obtener una indulgencia y seguir “igual”. Las Indulgencias son una oportunidad para crecer en la gracia y la santidad, y para profundizar nuestra relación con Dios y con los demás.
Oración por los Mártires de San Joaquín
Dios todopoderoso y eterno, que diste a los Beatos Mártires de San Joaquín, Padre José Trinidad Rangel, Andrés Solá, misionero claretiano, y al laico Leonardo Pérez, un amor singular a la Santísima Eucaristía, infundiendo en ellos el valor de aceptar la muerte por el nombre de Cristo y Santa María de Guadalupe, concede también tu fuerza a nuestra debilidad para que, a ejemplo suyo, sepamos hoy ser fieles, confesando tu nombre con nuestra palabra y con nuestra vida. Pedimos al Señor que llegue el momento en que podamos gozarnos de su glo-riosa canonización. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén
Signos del Año Jubilar
Uno de los “signos” más importante del Año Jubilar es la Indulgencia Plenaria, que es manifestación concreta de la misericordia de Dios, que supera los límites de la justicia humana y los transforma. Este tesoro de gracia se hizo historia en Jesús y en los santos: viendo estos ejemplos, y viviendo en comunión con ellos, la esperanza del perdón y del propio camino de santidad se fortalece y se convierte en una certeza. La indulgencia permite liberar el propio corazón del peso del pecado, para ofrecer con plena libertad la reparación debida.
Esta experiencia de misericordia pasa a través de algunas acciones espirituales que son indicadas por el Papa. Aquellos que, por enfermedad u otra causa, no puedan realizar la peregrinación están invitados, de todos modos, a tomar parte del movimiento espiritual que acompaña a este Año, ofreciendo su sufrimiento y su vida cotidiana y participando en la celebración eucarística.
Otro signo importante es la caridad, que constituye la característica principal de la vida cristiana. Ninguno puede pensar que la peregrinación y la celebración de la indulgencia jubilar puedan ser relegadas a una forma de rito mágico, sin saber que es la vida de caridad la que les da el sentido último y la eficacia real. Asimismo, la caridad es el signo preeminente de la fe cristiana y su forma específica de credibilidad.






